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jueves, 4 de junio de 2009
Star Wars: La Saga - Prólogo
Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana... un grupo de frikis empezaron una aventura de rol que se prolongaría durante mucho tiempo, conviertiendo lo que en un principio fue una modesta partida en toda una saga de aventuras a través del emocionante mundo de Star Wars. Prometí que contaría la historia para que no callera en el olvido, y este es mi tributo a tan buenos jugadores.


Hace mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana…



Star
Wars

Universo expandido.

La
saga
Episodio iv

Punto de inflexion


Tash agradeció el trayecto de la plataforma de aterrizaje al senado galactico a pie, que le sirvió para estirar las piernas. El único uso que les habia dado en los últimos 30 días era para realizar el corto recorrido de su lujoso camarote de almirante en la nodriza principal al puente de mando al despertarse y al dormirse entre sus escasas horas de sueño, y ocasionalmente para dirigirse a la sala de reuniones o de briefing. Unas horas antes, aún se encontraba sentado en su sillón de cuero de wampa, dominando la sala, asi como el resto de la flota a traves de las pantallas de transpacero.
Es cierto que los twi’lek prefieren ejercicios mentales a fisicos, pero lo del almirante V’ree rozaba el estado vegetativo. Aún era joven, 43 años no es nada para su especie, asi que paliaba esa inactividad con una dirección concienzuda y lo suficientemente autoritaria para su gusto de su flota.
Se sintió ligeramente abrumado por el agobiante entorno de la superficie de Coruscant, pero sobretodo a causa de la velocidad con que transcurrían las cosas en la capital. Estaba más acostumbrado a la soledad y al frio del espacio en un sector cercano a las regiones desconocidas, destino al que esta misma capital le enviaba más a menudo.

La convocación en el palacio del senado era algo histórico, y lo presentía. Por eso mismo sabía que su presencia era meramente simbólica, que sería uno más entre muchos almirantes de flotas mucho más y mucho menos importantes. Aunque dirigía una nodriza modificada de 800 metros de largo, dos portanaves y una cañonera, asi como numerosos escuadrones de cazas, otros comandantes con mayor rango serían los que tendrían mayor peso en el debate, otros comandantes más complacientes para la Nueva República que gracias a su fanatismo a veces, y a su habilidad menos podían ahora contar sus cruceros calamari por docenas.
El mensaje oficial fue claro y conciso; el Resto ya no se podía considerar un problema mayor para la República, asi que sus fuerzas militares debían reorganizarse y olvidar ya la logística de resistencia al imperio que durante tantos años utilizó la alianza rebelde. Tash no podía imaginar que pronto esta misma organización se iba a tener que volver a emplear...

* * *

- Agente Sting de los servicios de inteligencia.
- Proceso autorizado.
La voz metálica del droide de seguridad quedó apagada por el sonido de la grandiosa Sala de Plenos de las Fuerzas de La Nueva República al mismo tiempo que el humano se adentraba en ella. Su forma cónica simulaba la del senado galactico, aunque más pequeña en las proporciones, y el cono se encontraba partido por la mitad. De la pared vertical sobresalía un púlpito de tamaño importante en el que se agolpaban numerosos dirigentes de las fuerzas armadas republicanas. En frente, sobre la pendiente de la sala, numerosas plataformas individuales de formas y tamaños diferentes se alineaban, cargadas de almirantes, capitanes, y de sus respectivos asistentes, droides de protocolo y miembros de plana mayor. Organizados de menor a mayor importancia según subía la pendiente, los representantes de las flotas menos importantes producían un bullicio sordo propio de la excitación que producen las grandes decisiones a los que no estan acostumbrados a tomarlas. Algunos de ellos tapaban sus oídos hipersensibles, otros emitían ultrasonidos, o golpeaban el suelo con sus apendices lumbares.
Debajo del pulpito, de forma que desde ahí no se podía ver este, pero que estaba tapado por su sombra, quedaba toda una zona de asientos ocupados por los miembros de inteligencia. Sting se dirigió hacia allí y ocupó un sitio aislado. No era su condición de miembro del servicio de inteligencia lo que le empujaba a actuar como un espía bothan, reservado y misterioso, sino su poca convicción por la República. Esta era la que había llevado a su hermano, poco tiempo antes, a la muerte. Aún así, Sting siguió sirviendola hasta ser admitido al cabo de una serie de hechos en los servicios secretos.
La espectación de la sala seguía en aumento, cuando sintió una presencia amiga. El joven humanoide estaba de pie a su lado, contemplando la sala. Le dirigió una mirada que bastó para traducir su amistad. Liam había sido uno de los compañeros de su hermano. Sting sabía que llegó a pensar que había sido él quien condujo a Borok a la muerte, pero esa idea no era acertada y él mismo la rechazaba. Hacía parte de una raza que no había visto nunca antes que debido a su baja temperatura corporal, siempre sentía calor y exhalaba baho constantemente, como un tusken en una camara frigorífica. Sus túnicas jedi no le ayudaban...

De pronto la sala redujo el volumen sonoro y un holograma apareció en la balustrada de los servicios de inteligencia, que no tenían angulo de visión con el púlpito. Un mon calamari apareció; era el almirante Ackbar. La mayoría de los miembros de la sala se levantaron o hicieron los gestos propios de una muestra de respeto en sus respectivas culturas. Comenzó con un discurso de apertura que todos escucharon con atención y seguidamente aplaudieron, retirandose para dejar paso a un portavoz.
Este presentó de nuevo el objetivo de la multitudinaria reunión; reorganizar las fuerzas navales, de superficies, y los demás organos de guerra de la Nueva República.(Los miembros de los servicios secretos, en su mayoría bothans, agradecieron este último eufemismo.) Hubo un cierto revuelo en la sala, y algunos de los comandantes pidieron la palabra, que por el momento no se les concedió.
Tash, por supuesto no era uno de ellos; sabía como se desarollaría todo, la Nueva República expondría un plan ya organizado con mucha antelación y este sería retocado por los oficiales más brillantes. Los veteranos de la alianza rebelde, así como los más inexpertos, protestrían, y finalmente él acabaría de nuevo en un sector perdido de la galaxia. El portavoz del gobierno comenzó la explicación. Murmullos de aprobación, de protesta, debate de ciertos puntos...Las negociaciones se desarollaban como previsto. El joven jedi utilizó la fuerza para sentir las emociones contradictorias de la sala. Cuando de pronto sintió una profunda fluctuación en la fuerza.
Poco despues, un asistente sullustan entró corriendo en la sala. Tras hablar con el almirante Ackbar, este salió corriendo seguido por un par de hombres. Después, el sulustan se acercó al representante del gobierno que se encontraba en el púlpito y le sopló algo a la oreja. Este, visiblemente aturdido, exclamó “¡Imposíble!” y cortó su microfono, para hablar con el sullustan. Un murmullo empezó a crecer hasta convertirse en verdadero caos. Uno de los oficiales en el pulpito pidió calma para aclarar la situación.



Nos acaban de informar que una flota ha penetrado el espacio de Coruscant...
¿Que tiene eso de raro? Le cortó un quarren.
Al parecer es una flota del Imperio, y es un numero bastante importante. No sabemos aún si esta información es cierta o si se trata de un sabotaje, de un engaño.
Tash se giró hacia su oficial de interior;
- Vuelve a la nave y que todo esté listo para salir, prepara un transbordador.
- Bien señor.
Mientras tanto el estruendo de la sala iba en aumento. Muchos pensaron en un chiste de muy mal gusto en un primer momento, pero era evidente que la cosa iba en serio, nadie en su sano juicio juntaba todas las flotas de la república para organizar una enorme broma. El cerebro de Tash hervía hasta el punto de desprenderse de sus lekkus.

Tras enjugar el sudor de su frente, el portavoz dio paso a una proyección holografica de lo que estaba ocurriendo fuera. Ni él mismo estaba preparado para lo que iban a observar. Al principio parecía una cometa; una gran esfera que dejaba una larga estela de roca y gases, pero pronto la estela se puso en movimiento, en dirección a la orbe; eran cazas tie, destructores; tipos victory, super-d o soberanos acorazados, transportes de tropas, eran cientos, un número impresionante que no se habia podido observar desde la edad de oro del Imperio. La mayoría de los oficiales presentes ofrecían el patético espectaculo de caras atónitas y bocas abiertas; la magnitud del espectaculo que se ofrecía antre sus ojos subyugó a cuantos estaban en la sala, solo algunos conseguían articular las palabras “ Imposible”, o “ Huir”. El estruendo había cesado. Ahora sonaba un silencio aterrador que habría congelado el corazón de un Rancor. No había tiempo para organizar una reunión del alto mando o cualquier otra cosa, solo habia una opción evidente para cada uno de los presentes: escapar.

Intenta recoger al mayor número de civiles que esten dispuestos a huir con el transbordador y llevalos a la nodriza, manteneos alerta y vigilad en todo momento las posibles coordenadas de escape, no tendremos mucho tiempo...
Tash seguía dando órdenes mientras el nervioso representante de Ackbar trataba de mantener la calma en la sala. Uno de los oficiales tomó la palabra:
- No hay posibilidad de plantar cara, es evidente, deberíamos evacuar a la población.
- Debería de salir del borde exterior amigo; jamás habrán suficientes naves para los billones de habitantes de Coruscant.
- No toleraré ese ton...
- ¡Salvemos todas las naves de guerra que podamos!-saltó un quarren-
El representante se dirigió a la asamblea;
- El alto mando ha tomado una decisión; dada la imposíbilidad de evacuar a todos los ciudadanos de la República, nos conformaremos con salvar su órgano político, con la esperanza que el imperio no se entregue a un nuevo genocidio mientras esté en poder de la capital.-todos recordaron el episodio del virus krytos, (de cuya crisis la república solo se había recuperado plenamente hacia unos años), especialmente los oficiales no humanos- Por ello, cada uno de ustedes recogerá a dos senadores en sus respectivas flotas, y saltarán al hiperespacio cuando el alto mando haya difundido las coordenadas de salto, que por razones de seguridad se darán en el último momento.Pueden retirarse.

* * *

El jedi se deslizaba como podía entre la multitud de engalonados y guardaespaldas, manteniendo la posición de su objetivo en su mente en todo momento. Pronto llegó a la gran explanada exterior, donde trataban de aterrizar en tropel varios transbordadores, lanzaderas y cargueros militares. Dirigió su vista al cielo, pero las nubes y el sol le impedían ver la invasión, además de la distancía que aún era importante. Expiró y aumentó su concentración. La fuerza fluyó nuevamente a través de su cuerpo, trayendo toda la immensidad del miedo y la duda que producía cada una de las almas de Coruscant. Había demasiada gente, un bullicio que impedía mantener las ideas claras a un novicio como él, y más aún ante una crisis tan evidente. Ahora entendía porque los grandes maestros jedi no vieron venir la era oscura del imperio desde el palacio del consejo. Dirigió sus sentidos en una única dirección y finalmente lo encontró. Rapidamente se dirigió al pequeño transbordador que ya abría su rampa de acceso, colandose en su interior.

* * *

- Deberíamos de tratar de salvar a los civiles, aún hay posibilidades.-Tash tomaba la palabra por primera vez.
- Almirante V’ree le recomendamos por su propia seguridad que abandone el planeta de inmediato...

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Escrito por: Victor BA a las 11:44 | 7 Comentarios
 
     
 
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