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sábado, 20 de junio de 2009
Cuentos nocturnos de dragones y mazmorras: Los heroes ocultos.


1
-¡Cómo no se calle ese chupafalos que tienes por bardo, Olaf, voy a ir yo mismo a decirle que se meta esa guitarrucha por donde seguro que más le gusta!
-¡Cállate y deja al chiquillo en paz, maldito amargado! ¡Eso es lo que eres, un maldito amargado!
Como cada noche, Kulof, albañil de profesión (él maldice y su espalda también) y enano de sangre, está sentado en la barra esperando su pinta. Le gusta pasar horas y horas allí, escuchando las historias de la gente que va y viene, de los viajeros, y luego las comparte con sus conocidos haciéndose el listillo y el Don Trotamundos. Eso sí, es un auténtico gruñón. Y odia los cuentos y leyendas de héroes y guerreros, o eso parece últimamente. Aún así, las historias acompañadas de una buena pinta son la mejor forma de animar la triste vida de este albañil gruñón, obeso y barbudo.
-¿Sabes? Yo podría contarte mil millones de historias de héroes, y de villanos también. De heroicidades y hazañas que nunca has oído cantar y sin embargo conoces. Tú y todos los aquí presentes.
-¿Si? ¿En serio? Por si no te has percatado, viejo, Olaf no quiere entablar ningún tipo de conversación contigo. Apestas a cerveza, solo dices estupideces y para colmo eres vomitivamente feo.
Ese cretino es Will Horner. Acaba de ingresar en la guardia de la ciudad y ya se le ha subido a la cabeza. Ya se cree Cranton El Hombre, Ashtar Sherin o algún otro héroe del tipo cuando en realidad no le llega ni a la pezuña de la burra de sus escuderos.
-Si, soy bien feo, lo se. Mal por mí que no hay cura para eso, y creo que tampoco para mi espalda, pero tu, con tu armadura bañada en oropel, no eres mejor que yo, un humilde peón de obra, porque aunque te crees que serás el proximo héroe de moda, yo te digo ya que aunque pasara (que bien te aseguro que no, tu cara de borrego me lo dice) no cambiaría nada el estatus entre tu y yo. Y ahora verás por qué.

Kulof el albañil, se levantó pesadamente de su taburete y se dirigió hacia el escenario donde el bardo tocaba baladas de las primeras guerras de los elfos contra los humanos. Allí se sube y le proporcina tal puntapíe en el trasero al inocente bardo que lo tira al suelo, con su laúd y todo.
-Lo siento amiguito, pero ahora empieza el espectáculo de verdad.




2
Cuando Kulof el albañil se presenta en la tarima tras haber tirado al pobre bardo fuera de ella de la forma más ridícula posible, en la taberna se produce un silencio sepulcral.
Buenas noches, damas y caballeros.-se presenta el personaje:- Esta noche van a tener el gusto de presenciar un espectáculo único en la taberna de nuestro buen amigo Olaf. Yo, Kulof Krakasskin, hijo de Rudolf, voy a contarles una historia que podrán contarles a sus hijos.
Esta no habla de los Señores Oscuros, ni tampoco de Cranton o Aerunil. Habla de mí.
Tras unos segundos de silencio debido al desconcierto en general, todos los presentes se ríen a carcajada limpia y estruendosa.
-Bueno…también habla de ustedes. En realidad habla de todos nosotros. Si guardan un poco de silencio, comenzaré ahora mismo.



3
Y así comenzó:
-Quiero enseñarles una cosa. Verán. Todos, y digo todos, conocemos a los héroes que nos han salvado a lo largo de nuestra historia. ¿Es verdad esto que digo?
Todos corroboran las palabras del enano que presenta el nuevo número. Todos gritan con fervor mientras levantan sus pintas con fuerza: “¡Verdad!” “¡Verdad!” “¡Como que el cielo está sobre la cabeza y la tierra bajo los pies!”
-Muy bien. ¿Alguien podría nombrarme alguno de estos héroes?
Todos siguen el juego: “¡Cranton!” “¡Aerunil!” “¡Aust!” “¡Astar Sherin!”
-Bien, bien. Ahora al meollo. ¿Alguno podría decirme que han hecho estos héroes por nosotros?
La cosa hasta ahora entretenida, ya no les parece tanto a los espectadores, o por lo menos, dejan de entender en qué consiste el juego: “¿Qué dices viejo?” “¡Tú mismo lo has dicho!” “¡Nos han salvado en infinidad de ocasiones!” “¡Pareces retrasado!” ” ¡Si, nos han protegido cuando la guerra ha estado encima!” “¡Vaya tontería!”
-Calma, calma. Aquí, quiero ir a parar, amigos. ¿Alguno de vosotros sabe por qué sucedió la primera guerra entre elfos y humanos?
Aquí se produce un silencio. Todos se miran y algunos dirigen miradas fulgurantes a Kulof, pero nadie se atre a abrir la boca, ya que empiezan a ver por dónde van los tiros.
-¿Y la guerra separatista del Reino de Chi?
Y el silencio continúa.
-¿Y qué me decís de la guerra que provocó la caída de los reinos enanos?
Y más silencio
-Ajá, nadie lo sabe. Nadie sabe NADA.
¿Y acaso tu si?-grita Will Horner con despecho- ¡dioses, que el maldito bardo se vuelva a subir de una vez a la tarima! ¿Cuánto más tenemos que aguantar a este imbécil?
Gritos de apoyo para Hornes y abucheos para Kulof (también para Horner, la cosa estaba bien dividida) empezaron a llenar la estancia. Olaf tuvo que poner orden a base de gritos y edirle a Kulof que terminara pronto o se fuera a su casa. Tras agradecerle a Olaf, su paciencia, Kulof continuó:
-No, yo tampoco sé nada de esto, pero es esto justamente lo que quiero que veáis. Estas y todas las guerras son provocadas por reyes, coroneles, militares y agentes políticos por motivos que seguramente no sean más que avaricia de poder o terreno, pero que en cualquier caso no está en nuestras manos.
Horner, ya empezando a perder la paciencia, le gritó señalándole con dedo acusador: -¿Estás acaso insultando a nuestro Triunvirato o peor aún, a nuestra Monarquía y a nuestros reyes que nos han protegido como mejor han sabido durante siglos? Te juro que te puedo mandar ahora mismo a prisión por rebelión al Triunvirato.
-No, para nada. Solo os estoy insultando a vosotros.
-Serás hijo de…
Horner y unos cuantos seguidores suyos se levantaron a darle al enano su merecido, pero otros espectadores los detuvieron por la fuerza y la taberna casi se convirtió en un escenario de pelea callejera. Casi, de no ser, por las ultimas palabras de Kulof, albañil de profesión:
-¡Parad, parad y pensad! ¡Pues todos los héroes a los que adoramos son guerreros! ¿Qué diablos pasa en este mundo? Cualquiera que vea una crónica histórica tanto ahora como dentro de quinientos o mil años, pensará que este ha sido siempre un mundo de primates idiotas en donde solo sobrevivía el más fuerte y la única profesión que se podía escoger era la de guerrero o guerrero.
El viejo brujo de la esquina levanta la mano, como ofendido por no hacerle mención.
-…O mago, mis disculpas.
>> Todos los héroes que habéis nombrado, son parte o consecuencia de las estrategias de estos personajes contra los que no podemos hacer nada y que manejan las guerras como si de un ajedrez se tratase ¡Los verdaderos héroes somos nosotros! Mirad a Olaf, ¡a él si que le debemos veneración por su taberna en la que trabaja y nos permite divertirnos todas las noches! O a Teggo, que aunque no sea muy bueno en lo que hace, gracias a su panadería tenemos pan caliente todos los días.
-¡Olvidaos de esos personajes con espada que ni siquiera habéis visto en vuestra vida!
Todos empiezan a hablar: ¡Yo vi a Ashtar Sherin una vez! ¡Si, yo también! ¿Y qué me decís de Aust? ¡Él vive en esta ciudad! ¡Si, es verdad!
Cuando todo el jaleo se convierte en murmullo y luego en silencio, Olaf ve como los oyentes continúa su garla:
-Olvidaos de esos personajes. Ellos no harán nada por vosotros. Puede que nosotros no salgamos en los libros de historia, pero nosotros evolucionamos buscando como avanzar construyendo, alimentando e investigando, mientras que ellos están estancados en matar.
¿Estás diciendo que rebelarnos contra el gobierno del Triunvirato o algo así?-preguntó Will a modo de coger la excusa ideal para meterlo entre rejas.
-Eso sería lo ideal, sin soldados ni espadas, pero en el tiempo que vivimos, necesitamos soldados para defendernos de algunos los como los Señores del Mal del Norte. ¡Pero no tenemos que alabar a todos los soldados que vienen de sus guerras e idealizarlos, porque ellos hacen su trabajo y nosotros el nuestro! ¿Cuándo han alabado vuestro pescado o vuestros zapatos?
Todos gritaron: “¡Si es cierto!” “¡Si es verdad!” ” ¡Cabrones, se llevan mi fruta sin pagar antes de irse al norte!”
- Ahora no nos es posible, pero en un futuro todas las espadas solo servirán para fundirse en una fragua y hacer campanas que toquen en la iglesia de Ava que todo ha cambiado ¡Nosotros somos la vida mientras que ellos son lo contrario! ¡No los alabéis más, porque no son mejores que nosotros!
Todos gritaron de júbilo, levantaron sus zarzaparrillas y brindaron con fuerza. Habían descubierto a sus héroes ocultos.



4

Esa noche fue la Noche de los Héroes Olvidados por la Historia y Ocultos de sí Mismos. La juerga duró hasta bien entrada la madrugada. Decidieron celebrar este descubrimiento (pues es un descubrimiento, se descubrieron a sí mismos, tras estar siglos eclipsados por otros más grandes, solo aparentemente) la primera luna menguante de cada mes.
La siguiente luna menguante la ceremonia se anuló: Astar Sherin llegó a la ciudad tras haber vencido a Lord Klose. Todos fueron a recibirle con entusiasmo y a esperar su bendición. El héroe había vuelto.

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Escrito por: Martín RGB a las 14:35 | 3 Comentarios
 
     
 
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